viernes, 29 de junio de 2012

El Melómano Cabreado #22

Entrada original para Satélite Media el día 29 de junio del 2012.
Grand Theft Auto 2
Casi todas las mañanas al despertarme, y durante gran parte del día, no deja de darme vueltas en la cabeza alguna melodía. Normalmente son canciones o temas que recientemente he escuchado y que me han emocionado particularmente. Mi cerebro las repite dentro de mí constantemente de manera inconsciente y automática. Hay otras melodías que se me quedan más por lo pegajosas que son y por sus estribillos fáciles, independientemente de si me gustan o no. ¿Cuántas veces hemos tenido una canción de moda en la cabeza (o no necesariamente de moda pero sí resultona) y terminamos hartos de ella, especialmente cuando no nos gusta particularmente, porque se ha introducido en nuestra psiquis como si nos la hubieran taladrado?
Afortunadamente para mí, me ocurre más lo primero que lo segundo. Pero también, las menos veces, suelo despertarme con alguna melodía que hace tiempo ya no escucho y a la cual no le encuentro una conexión directa con mi presente. Es algo misterioso e inaudito. Es decir, ¿cómo es posible recordar, sin razón alguna ni estímulos evidentes, una canción que has olvidado ya hace mucho? A veces me acuerdo al instante de qué autor y de qué tema se tratan, pero hay veces en que tardo en descubrir al autor o que de plano ya no me acuerdo de los nombres pero sí de la melodía. En este sentido, el cerebro es una máquina fascinante y enigmática. Dicen que la memoria musical es de lo último que se pierde y/o deteriora. He leído que personas que sufren el alzheimer pueden llegar a recordar un montón de canciones cuando las escuchan pero, en cambio, les cuesta recordar el nombre y la cara de sus hijos.
¿Qué tendrá la música para que nos produzca estos efectos? Para mí es como un puente entre este mundo y el invisible (es decir, el mundo que no sabemos explicar: la muerte, el cosmos, el origen y sentido de la vida, la divinidad, la metafísica, etcétera). Es un lenguaje universal, la puede sentir todo el mundo, desde un feto en estado de gestación hasta un sordo (por la vibraciones), incluyendo de paso a todas la especies vivas no humanas (animales, plantas, e incluso el agua misma).
En fin… esto se los cuento porque hace unos días me desperté con un tema que había escuchado en un videojuego hace mucho. ¡En serio! Fue hacia finales de los 90’s y principios de la década del 2000 cuando salió al mercado el Grand Theft Auto 2 (GTA 2). En aquellos años yo todavía perdía gran parte de mi tiempo con los videojuegos y este en concreto era muy divertido. Seguro que los gamers estarán familiarizados con el tema, puesto que se trata de una saga popular de atracos, vandalismo y bandas criminales. Era muy adictivo por su peculiar manera de manejabilidad: toda la acción la veías desde arriba, como si fueras un helicóptero que perseguía a tu personaje. También el GTA 2 era una especie de catarsis donde podías realizar fantasías delictivas y descargar frustraciones puesto que podías robar todos los coches que quisieras, arrollar a la gente (policías incluidos), pegar, disparar, y armar un monumental desmadre. Todo desde el calientito sofá de casa. Evidentemente no era un juego muy recomendable a menores de edad, pero aún así me pasé horas y horas jugando con mi hermano (yo tendría unos 15 ó 16 años y mi hermano 9 ó 10). Ahora, a la distancia, recuerdo algunos chistes del videojuego (por ejemplo, de repente aparecían por la ciudad del videojuego un grupo de personajes disfrazados de Elvis que hablaban como él y que te daban un puntaje especial si los matabas), pero sobre todo del soundtrack que era cojonudamente brutal, repleto de bandas desconocidas (aún a día de hoy me lo siguen pareciendo). Además no es que la música del videojuego estuviese sonando todo el rato así como si nada, no, tenías que robar un coche y encender la radio para ello. Ya habiéndolo hecho podías sintonizar varias cadenas de radio donde se programaban distintas canciones y estilos y de hecho en algunas zonas determinadas de la ciudad virtual del videojuego sólo se podían sintonizar algunas estaciones que en otras zonas ya no estaban disponibles, así que si te gustaba mucho una canción tenías que robar un coche, ir hasta esa zona y buscar en la radio para dar con lo que estabas buscando. Aunque no me lo crean, tenía su punto de romanticismo. A mí y a mi hermano nos encantaba una canción que se podía sintonizar en la radio cristiana del videojuego (conocida como “Heavenly Radio”) que en su momento no sabíamos de qué hablaba. Nos encantaba su melodía, su sonido, su estribillo (¡lo cantábamos a gritos!), sus instrumentos. Era una canción muy brit-pop, género que adorábamos por encima de los demás.
Ahora me da la risa porque al recordar hace unas mañanas esta canción, la he vuelto a escuchar (sin el internet esto no sería posible) y he descubierto que es una sutil crítica a la religión, aspecto que hemos fortalecido mi hermano y yo con el paso de los años.
La canción se llama “God Bless All The Universe (Jesus my savior)” y es interpretada por Rev. Rooney & The Rocksta Choir, autores prácticamente ilocalizables en la red (de hecho, sospecho que los mismos realizadores de GTA 2 han compuesto e interpretado esta melodía). Sus versos dicen cosas como: “Jesús mi Salvador, mi sabor favorito, lo prefiero a él que a mis hijos” y “Stop look down on stolen cars. This is just a sin” que no sé muy bien cómo traducir. Sin duda, los programadores de este videojuego tenían un gran sentido del humor.
¡Qué extraño recordar esta canción ahora, sin que venga a cuento!
La información del soundtrack de GTA 2 se puede encontrar aquí:http://en.wikipedia.org/wiki/Grand_Theft_Auto_2_soundtrack















Rev. Rooney & The Rocksta Choir – God Bless All The Universe (Jesus my savior)

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